domingo, 3 de enero de 2016

Los piratas de la noche

Eran piratas de la noche,
con la adherencia del hombre araña, con ojos de gato, ágiles como linces,
saltimbanquis del arte, que se hacían dueños de reinos encantados, acabados por el miedo y corrompidos por el abandono de nosotros mismos,
ellos si se colaban en el corazón de Mandarina,
ese que no podía soportar el dolor del mundo,
ella estaba alegre, miraba al frente, se preparaba y sentía la pena y miraba al frente
 y regaba su alegría para que se resistiera de ese humo a desdicha que lo inunda todo,
percibía tanta falta de amor...















Y llegaron lo jóvenes que lo pueden todo, contándole  mil historias,
de represiones desobedecidas, de libertades tomadas por derecho,
con sus largas rastas, con pantalones caídos, con la verguenza perdida, con la irreverencia que toca
ante quien nos humilla y nos maltrata, con la juventud en sus carnes, piel pintada de sueños,
con anillas en la nariz, con la risa de la inocencia,
valientes, poderosos, coherentes, honestos,
ellos se adentraban en la noche como únicos visitantes,
dejando su sello, creando, cuestionando.

                                                                                                            

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