lunes, 15 de enero de 2018

Vuelta al cole

A la vuelta en Enero frío y robotizante, dejando atrás una suerte de euforia inmediata, idiotizante, congeladas y estáticas están las ideas y los anhelos. Viendo como moribundos la sangre se nos hiela y no podemos pensar, ni ser.
Miro alrededor y una balaustrada de enfermos se caen, se arrastran, siguen la inercia de la vida, si espíritu, ni decisión.
Los maestros tristes, desmotivados ofrecen un espectáculo de siniestra sonrisa, de angustioso desinterés, que alumnos vulnerables asienten y asimilan con la misma naturalidad del cordero degollado.
Todos están infectados, me pongo mi disfraz de rara y me excluyo de sus intereses, de sus necesidades para conseguir las mías, a nadie doy mi receta, tímida y apenas sin marca, me guió por un instinto de supervivencia, un camino, una linea que se desdibuja aunque yo la persiva, yo me la se,
y desde esta altura que me coloca en un lugar y tiempo paralelo, me encuentro a salvo de sus escrutinios y sus palabras.