Vosotros, los artistas, mis niños Malagueños, sois cómplices de este sueño cumplido, de descubrir un camino deseado, de estudiar, de estar aqui donde debo estar, con quien quiero estar, vosotros si perteneceis a mi mundo, el de Mandarina.
Me imagino que siempre estuvisteis ahí aunando el tiempo para convertir nuestro encuentro en edades diversas, que enrriquecen la rara y extraordinaria piña que formamos.
Cada uno de vosotros seres únicos, que yo como matriarca obsevo desde mi experiencia, creer en vosotros, sed concientes de ello, al final lo que nos construye, nos hace humanos, felices, es ir por la vida con nuestros zapatos.
Soy una flor rara, que siempre permanece agazapada, atesorando mi mundo que es vuestro, en mi cúpula resguardada, con puertas y ventanas abiertas a seres bellos que florecen.
