Iban cargadas de intención y dolor por verme sufrir y también de valentía y entereza por enfrentarse al mal y maldecirlo, para mi escucharlas era el bálsamo perfecto, el ungüento en mi corazón.
Cuando era más pequeña y los problemas eran otros, no menos importantes, al escucharlas mi imaginación creo un demonio rojo con cuernos y capa que cuando escuchaba estas palabras , entraba en colera y se frustaba pero no podía hacercarse a mi ni a mi madre, así de poderosas eran.
Ahora yo se lo digo a mis hijos, hay tantas cosas que digo a mis hijos y al mundo que aprendí de ella, me siento tan orgullosa y tan feliz de ser su hija.
Te amo mamá, te amo mamá, te amo bella mujer.