Conquistando lo incontestable, con una lucha callada, honesta,
Insobornable y limpio,
Su escalera subía al cielo y se comunicaba con el.
Mandarina admiradora de tan valiente ser jugaba a crear con el disfrutando de cada momento.
Siguió el camino de los que no demuestran, de los que solo hacen, sin saber que tras de si dejaba una estela un ejemplo nitido e imperturbable.
Ella reconocía en cada sonrisa en cada razonamiento intimo su soledad y permanecía a su lado con ojos grandes y orgullosos,
