Es a veces enrredarse en ese lío de angustias, que supone no tenerte aun, sabiendote mio.
Es este escenario el que se impone ante mi, ausente aun de tu presencia, inocuo y vano, pues apareces en un solitario altar, sin su dios coronado.
Y no soy yo culpable de que no estés en el sitio adecuado, tampoco tu que te pierdes en dolores y destinos preparados, de los que es difícil deshacerse.
Pero ando a tu lado, siempre esperando tu palabra, es lo que tengo, siempre sustrayendo lo que me queda de ti, un sentimiento perdido en tanto verso
y me regodeo en mi hallazgo y me auto complazco, me pongo como si fuera una ropa recién estrenada cada frase que me cobija, siempre en el momento mas esperado.
No se si escribes para mi o para el mundo en general, pero yo me convierto en ladrona de cada silaba salida de tu corazón , porque necesito bañarme con algo que sea real, autentico como lo eres tu.
martes, 27 de febrero de 2018
domingo, 11 de febrero de 2018
Escuela
Se abastecía de tiempo.
Era un colegio mágico a punto de caerse y donde se guardaban todas las sabidurías que a lo largo del tiempo diversos maestros habían adquirido, sus paredes parecían más un desafío a la arquitectura que un convencional edificio.
Era una estructura alta, estrecha que lejos de cumplir las normas de la gravedad y la generalidad, crecía en sigsa, como si ondulara en el viento, sus colores amarillo, rosa, azul, blanco, crecían mas fuertes en su parte baja, para luego ir difuminándose y perderse con el viento.
Aquel año las clases se llenaron de ilusión, parecía que iba a ser bueno, tanto para profesores como para alumnos, se respiraba por sus pasillos acristalados todo lo que conlleva construir un futuro de apasionante aprendizaje .
Isaac había soñado con llegar allí, frotó sus ojos, observando el regero de alumnos distribuyendose en distintas clases, que aquellos pasillos llenos de figuras interminables albergaba.
En el piso de abajo muebles con objetos creados por ellos.
En esa planta se creaban grandes obras que con la ayuda de diversas disciplinas llevaban a cabo profesores y alumnos.
Ahora le tocaba entrar, su primera clase, de talla, Isaac entró y se sentó tímido y apartado de todos.
Don Gregorio era un hombre serio, tenaz, amedrentado por los años, atrincherado de normas.
Tras echar una leve ojeada, descubrió en la mirada de sus compañeros el gusanillo de la curiosidad, eran alegres, confiados, divertidos.
El enfado que acompañaba cada palabra del maestro le divertía e intrigaba lejos de producirle temor.
Isaac que estaba yo explicando hace un minuto, preséntese y responda,
El atolondrado por todo lo que bullía en su cabeza, obedecio imediatamente al profesor, me llamo Isaac Rodriguez Gomez, vengo de Córdoba , estaba explicando los diferentes tipos de madera.
Cuanto había soñado estar ahí cuato de el había allí, como pez en el agua se diluía su mente.
Acabada la clase salieron al recreo , tras el sonido de la sirena
Todo era nuevo para el, Maria una niña dispuesta y alegre se acercó, en ella se reflejaba la luz de la inocencia y la sabiduría a la vez, a Isaac le intrigo aquella mirada dulce y resuelta. Con sus moños alocados y esa sonrisa eterna.
Todos juntos salieron al gran patio central que albergaba el colegio.
Era un bullir de personajes, de mentes inquietas que se expresaban con total libertad, un regero de formas, de colores , de texturas, que ofrecían a Isaac, su mundo, ese que siempre había soñado,.
Poco a poco iban apareciendo nombres, Gloria, con su pelo rizado y esa cara de niña mala que tanto le atraía, ese humor inteligente que estimulaba su imaginacion,.
Alberto un disciplinado niño, que tenia que trabajar en la carpintería de sus padres, que miraba a todos desde la madurez y el cariño.
Ara, traviesa, capaz, alegre, resuelta.
Marta, bellísima, envuelta en el alo de una inteligencia y respeto que la convertía e un ser especial, contaba sus experiencias en otros colegios, la escuchábamos absortos y felices,.
También había un niño que le llamo la atención por su dulzura y su belleza, delgado, elegante, con un tímido hacer que a Isaac intrigaba, su nombre Jose.
De pronto llego Rocío, con su bicicleta nueva, venia de un viaje con sus padres, una florecilla alegre, cantarina, juguetona, que enamoraba y llenaba de regocijo a todos los que la escuchabamos,.
Fran salinas, el angelito del grupo, callado, rubio, con unos ojos grandes que lo observan todo, del que salían dibujos y modelados bellísimos, un artista en toda regla.
En el grupo de los callados se encontraba Navarro con unas manos avilés para el modelado y una mirada inteligente que enamoro a Isaac inmediatamente.
Quintero, mas callado, mas ausente pero lleno de talento y de humildad.
Blanco, que parecía sacado de una peli de cine negro, con su sombrero y su abrigo largo, su flequillo rizado, en su mundo a su bola.
Carlós, dulce y sensible.
El no había visto aun al que iiba a ser su amigo del alma su hermano pequeño, Adrián. Llego comiendo algo, andaba perdido por ahí jugando, era alto, fuerte, aunque más pequeño de edad que Isaac ,
Su charla era inocente bella, era un hombre citó que aunaba madurez y pureza, junto a Isaac habían tenido que hacer un examen de madurez que por sus inacabados estudios tuvieron que enfrentarse mucho antes de llegar ahí, pero los convirtió en hermanos de vida llegaron con mínimas posibilidades, eso los auno, Isaac veía en su compañero ese estar por el mundo que atañe a quien es valiente y capaz de permanecer incorrupto en su mas profundo ser, de quien carece de maldad.
Lo adopto en su convivencia, lo protegía y cuidaba como un tesoro encontrado.
Tocaba clase de materiales, todos se dirigían a clase aun tímidos por la falta de confianza, entraron a una gran aula donde una siniestra maestra les esperaba, que en un tono entre burlón e irritado parloteaba. Tras sertarse todos, comenzó a explicar de lo que iba la asignatura.
Su cara era de tez oscura y aunque sonrreia no reflejaba confianza hablaba en un tono inquieto, con muchas prisas, apenas se le entendia nada, pero cuando callaba era peor, porque hacia preguntas para luego criticar cualquier respuesta,
sin embargo Isaac comprobó que nada cambiaba el aire inocente y alegre de sus compañeros, los mas osados le contestaba e incluso le hacían preguntas que ella mas que responder graznaba.
Pajarrajo fue bautizada por todos unánimemente.
Isaac observo, que tras acabar cada clase , permanecían mas unidos todos, sus compis, como si en un barco los tripulantes formaran un mundo único, un hábitat propio, dejando al margen profesores enfadados y cansados, que no sabian ni apreciaban el cumulo de almas inquietas y ricas que tenían entre manos.
Poco a poco fueron conociendo a los demás profesores, la de dibujo técnico, histérica y contradictoria, con unos ojos saltones que daban pena.
El de historia del arte, apasionado y serio, pero distante y cansado.
Melisa de dibujo artístico, ojos grandes cansada, hablar lento, inseguridad en sus palabras,
Por fin llegaron a volumen, todos amaban esa clase les encantaba modelar, Cristal, les esperaba tras la puerta, sonriente, confiada, amable, en esta clase parecía que el mundo se paraba, como si estuviera hecha para ellos, allí podían mostrarse tal y como eran, empezaron a salir personalidades, empezaron a salir ojos y manos, y pies y caras, Isaac disfrutaba rodeado de tanta creatividad , con una alegría interna trabajaba era feliz.
Era un colegio mágico a punto de caerse y donde se guardaban todas las sabidurías que a lo largo del tiempo diversos maestros habían adquirido, sus paredes parecían más un desafío a la arquitectura que un convencional edificio.
Era una estructura alta, estrecha que lejos de cumplir las normas de la gravedad y la generalidad, crecía en sigsa, como si ondulara en el viento, sus colores amarillo, rosa, azul, blanco, crecían mas fuertes en su parte baja, para luego ir difuminándose y perderse con el viento.
Aquel año las clases se llenaron de ilusión, parecía que iba a ser bueno, tanto para profesores como para alumnos, se respiraba por sus pasillos acristalados todo lo que conlleva construir un futuro de apasionante aprendizaje .
Isaac había soñado con llegar allí, frotó sus ojos, observando el regero de alumnos distribuyendose en distintas clases, que aquellos pasillos llenos de figuras interminables albergaba.
En el piso de abajo muebles con objetos creados por ellos.
En esa planta se creaban grandes obras que con la ayuda de diversas disciplinas llevaban a cabo profesores y alumnos.
Ahora le tocaba entrar, su primera clase, de talla, Isaac entró y se sentó tímido y apartado de todos.
Don Gregorio era un hombre serio, tenaz, amedrentado por los años, atrincherado de normas.
Tras echar una leve ojeada, descubrió en la mirada de sus compañeros el gusanillo de la curiosidad, eran alegres, confiados, divertidos.
El enfado que acompañaba cada palabra del maestro le divertía e intrigaba lejos de producirle temor.
Isaac que estaba yo explicando hace un minuto, preséntese y responda,
El atolondrado por todo lo que bullía en su cabeza, obedecio imediatamente al profesor, me llamo Isaac Rodriguez Gomez, vengo de Córdoba , estaba explicando los diferentes tipos de madera.
Cuanto había soñado estar ahí cuato de el había allí, como pez en el agua se diluía su mente.
Acabada la clase salieron al recreo , tras el sonido de la sirena
Todo era nuevo para el, Maria una niña dispuesta y alegre se acercó, en ella se reflejaba la luz de la inocencia y la sabiduría a la vez, a Isaac le intrigo aquella mirada dulce y resuelta. Con sus moños alocados y esa sonrisa eterna.
Todos juntos salieron al gran patio central que albergaba el colegio.
Era un bullir de personajes, de mentes inquietas que se expresaban con total libertad, un regero de formas, de colores , de texturas, que ofrecían a Isaac, su mundo, ese que siempre había soñado,.
Poco a poco iban apareciendo nombres, Gloria, con su pelo rizado y esa cara de niña mala que tanto le atraía, ese humor inteligente que estimulaba su imaginacion,.
Alberto un disciplinado niño, que tenia que trabajar en la carpintería de sus padres, que miraba a todos desde la madurez y el cariño.
Ara, traviesa, capaz, alegre, resuelta.
Marta, bellísima, envuelta en el alo de una inteligencia y respeto que la convertía e un ser especial, contaba sus experiencias en otros colegios, la escuchábamos absortos y felices,.
También había un niño que le llamo la atención por su dulzura y su belleza, delgado, elegante, con un tímido hacer que a Isaac intrigaba, su nombre Jose.
De pronto llego Rocío, con su bicicleta nueva, venia de un viaje con sus padres, una florecilla alegre, cantarina, juguetona, que enamoraba y llenaba de regocijo a todos los que la escuchabamos,.
Fran salinas, el angelito del grupo, callado, rubio, con unos ojos grandes que lo observan todo, del que salían dibujos y modelados bellísimos, un artista en toda regla.
En el grupo de los callados se encontraba Navarro con unas manos avilés para el modelado y una mirada inteligente que enamoro a Isaac inmediatamente.
Quintero, mas callado, mas ausente pero lleno de talento y de humildad.
Blanco, que parecía sacado de una peli de cine negro, con su sombrero y su abrigo largo, su flequillo rizado, en su mundo a su bola.
Carlós, dulce y sensible.
El no había visto aun al que iiba a ser su amigo del alma su hermano pequeño, Adrián. Llego comiendo algo, andaba perdido por ahí jugando, era alto, fuerte, aunque más pequeño de edad que Isaac ,
Su charla era inocente bella, era un hombre citó que aunaba madurez y pureza, junto a Isaac habían tenido que hacer un examen de madurez que por sus inacabados estudios tuvieron que enfrentarse mucho antes de llegar ahí, pero los convirtió en hermanos de vida llegaron con mínimas posibilidades, eso los auno, Isaac veía en su compañero ese estar por el mundo que atañe a quien es valiente y capaz de permanecer incorrupto en su mas profundo ser, de quien carece de maldad.
Lo adopto en su convivencia, lo protegía y cuidaba como un tesoro encontrado.
Tocaba clase de materiales, todos se dirigían a clase aun tímidos por la falta de confianza, entraron a una gran aula donde una siniestra maestra les esperaba, que en un tono entre burlón e irritado parloteaba. Tras sertarse todos, comenzó a explicar de lo que iba la asignatura.
Su cara era de tez oscura y aunque sonrreia no reflejaba confianza hablaba en un tono inquieto, con muchas prisas, apenas se le entendia nada, pero cuando callaba era peor, porque hacia preguntas para luego criticar cualquier respuesta,
sin embargo Isaac comprobó que nada cambiaba el aire inocente y alegre de sus compañeros, los mas osados le contestaba e incluso le hacían preguntas que ella mas que responder graznaba.
Pajarrajo fue bautizada por todos unánimemente.
Isaac observo, que tras acabar cada clase , permanecían mas unidos todos, sus compis, como si en un barco los tripulantes formaran un mundo único, un hábitat propio, dejando al margen profesores enfadados y cansados, que no sabian ni apreciaban el cumulo de almas inquietas y ricas que tenían entre manos.
Poco a poco fueron conociendo a los demás profesores, la de dibujo técnico, histérica y contradictoria, con unos ojos saltones que daban pena.
El de historia del arte, apasionado y serio, pero distante y cansado.
Melisa de dibujo artístico, ojos grandes cansada, hablar lento, inseguridad en sus palabras,
Por fin llegaron a volumen, todos amaban esa clase les encantaba modelar, Cristal, les esperaba tras la puerta, sonriente, confiada, amable, en esta clase parecía que el mundo se paraba, como si estuviera hecha para ellos, allí podían mostrarse tal y como eran, empezaron a salir personalidades, empezaron a salir ojos y manos, y pies y caras, Isaac disfrutaba rodeado de tanta creatividad , con una alegría interna trabajaba era feliz.
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