No es preciso tantas cosas en mis manos,
no se cual es mi poder ni cual mi sabiduria y pienso quien me mandara tanto trabajo, tanto que ejecutar, quien me manda amar tanto, comprender tanto,
para que el corazón se me ponga en vilo ante el sufrimiento.
Hago un intento de esconder el remolino que soy el temblor que represento convirtiendome en una niña asustada.
La suerte es que casi nadie se da cuenta, me ha costado trabajo entenderlo, por eso puedo pasear a mis anchas llena dolorida, embriagada de vida con las antenas puestas, hasta que amanece otro día y sigo los pasos que marque los que me dan fuerza.
para que el corazón se me ponga en vilo ante el sufrimiento.
Hago un intento de esconder el remolino que soy el temblor que represento convirtiendome en una niña asustada.
La suerte es que casi nadie se da cuenta, me ha costado trabajo entenderlo, por eso puedo pasear a mis anchas llena dolorida, embriagada de vida con las antenas puestas, hasta que amanece otro día y sigo los pasos que marque los que me dan fuerza.