Ya no tengo que pensar en lo que no se pensar, ya no tengo que ponerme cada mañana el disfraz de ser vosotros, no me levanto buscando una sonrisa en mi armario que tape mi descontento, tampoco maquillo mis ojos para esconder lo que siento, las lagrimas no estan guardadas aguardando el momento, en esta tierra de mandarina ; fertil soledad sonora, crecen las amapolas y los deseos y como en un cuento de hadas me encuentro a mi paso carrozas que me llevan a donde yo quiero.
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