A veces adjudico tu palabra a mi silencio cuando me gusta jugar a que imaginas a través de mi voz callada,
esa que te hace hablar y ponerte al limite, entonces los anhelos se vuelven sentimientos que vuelan en todas direcciones mecidos por el viento.
Y es que últimamente estoy concentrada en esta mi vida que cambia continuamente, como debe de ser, en este atolladero de almas sin sentido en la cual invertimos los días pero no los corazones,
Tu luz y tus palabras son la fruta que me gusta probar para resfrescar esta garganta que me duele por no poder tragar esta asfixia que nos hace cada vez mas inhumanos.
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