Cuando tu te derrumbas y te apoyas en mi, me duele infinitamente el corazón, es un peso tan grande y tan omnipotente, que pone todos mis sentidos y mi alma a funcionar y estar a tu lado es un placer porque somos parte una de la otra.
Cuando tu te derrumbas es tan digno y tan merecido cuando tu exquisito respeto y amabilidad te lo permite, que acogo tus lágrimas y tu sentir sintiendo contigo, dándote consuelo.
Cuando tu resplandeces sacando todos tus dones y esa gracia que te envuelve dulce y pícara a la vez, yo me espando en el universo y subo y me elevó contigo.
Cuando tu resplandeces eres capaz de cambiar atmósferas y mundos, con esa firmeza en la justicia y la coherencia. Y te admiro y me enorgullezco y agradezco ser tu madre.
Y una parte nutre a la otra, son partes de una misma cosa, el derrumbe y la alegría forman una flor maravillosa y esa eres tu.
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