A veces encontrarte es un oasis entre tanta soledad, otras veces en que todo se vuelve oscuro y tan solo me guía una leve luz,
mas a tientas que iluminada yo,
no consigo encontrar ese banco que me ofrezca sentarme para reconfortar mis pies.
Pero otra noche turbia, en que se me desgarran las ganas como un agujero inmenso, te encuentro y doy pie a creer y a creerte, a sentirme destinataria de tus palabras.
Y en ese mar me encuentro yo, marejada mas bien que me lleva a un camino empedrado que me impone sacrificios,
y sera que me he vuelto mas blanda o que no he calibrado el dolor que supone cambiar, mudar la piel.
Porque me siento pequeña ante tanta perspectiva, porque me salen los miedos a borbotones.
Por eso es bonito encontrarte, siempre solapado tras tu identidad pero eterno y entero, humano de piel y de sentimientos.
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